Las depiladoras de luz pulsada tienen 2 ventajas: la primera es que la piel suave te dura mucho tiempo: la segunda, que no duele. Esto último es lo que hace que lo utilicen muchas mujeres y hombres.
La luz pulsada en casa te libera del dolor. Si no aguantas el dolor ni los tirones de la cera, o si nada más escuchar el verbo «arrancar», ya se te ponen los propios pelos de punta, la fotodepilación es una alternativa.
Sin embargo, una depiladora de luz pulsada hay que saber usarla. Un descuido, un pulso con más intensidad de la cuenta, puede provocar irritación en la piel, incluso alguna quemadura.
Para que el pulso no duela, es imprescindible que la depiladora sea capaz de ajustar la dosis de energía al milímetro. Sin embargo, también influye tu propia sensibilidad.
Se puede dar el caso (y es muy frecuente) que 2 personas con el mismo tono de piel, mismo color del vello, y características muy parecidas, pueden experimentar sensaciones muy distintas cada vez que reciben un pulso de luz sobre su piel.
Según la depiladora que compres, tendrás más o menos margen de maniobra.
- ¿Cómo saber si una depiladora es más segura que otra?
- ¿Qué tipo de sensor de tono de piel debe tener?
En una fotodepiladora, la potencia y la suavidad son como un balancín: si una sube la otra baja
La luz pulsada se basa en lograr el equilibrio en cada pulso.
Hay depiladoras que son muy suaves. El problema es que son tan poco potentes que no hacen nada. A la base del pelo le llega muy poca energía. No se debilita, y puedes tirarte todo el año rasurando y fotodepilado la misma zona. No ves resultados.
Las depiladoras de luz pulsada más efectivas, son las más potentes. Con ellas, tienes que tener más cuidado. Si te pasas, es posible que notes un pinchazo, o una sensación de dolor.

¿A cuánto llegan las depiladoras de luz pulsada más potentes?
El máximo de fluencia lumínica varía entre 6-7 julios/cm2.
Si lees que una depiladora tiene una potencia de 19 julios, es una magnitud que no está bien expresada porque no te indica la unidad de superficie.
Quieres que el vello desaparezca, pero no a cualquier precio.
Una depiladora IPL no es como una aspiradora: cuanto más potente mejor. Siempre hay que buscar el equilibrio.
El punto de equilibrio te lo da el máximo nivel de energía que cumpla 2 requisitos:
- Que tu tono de piel lo admita.
- Que no te duela.

Si eres muy morena, es difícil que puedas usar un nivel de energía muy alto. Por eso, a las personas con tonos de piel más oscuros, les va a llevar más tiempo conseguir resultados con la luz pulsada en casa.
Menos energía es más seguridad, pero menos efectividad.
Más nivel de energía es más efectividad, pero menos suavidad.

La clave es ajustar la dosis al tono de piel. Para ello, las fotodepiladoras caseras cuentan con algún tipo de sensor de tono de piel.
Hay 3 tipos de sensores de tono de piel
En una depiladora de luz pulsada te puedes encontrar alguno de los siguientes sensores de tono de piel:
- De bloqueo – se limita a bloquear el pulso si detecta que el tono de piel es muy oscuro
- De consejo – colocas el cabezal en contacto con la piel, y le pides que te indique qué ajuste se adapta al tono de la piel
- Automático – no tienes que hacer nada. La depiladora va cambiando el nivel de energía según varía el tono de piel mientras deslizas la depiladora.




Se puede dar el caso de que no tenga ningún tipo de sensor. Entonces, debes consultar el cuadro de tonos de piel, y probar qué ajuste máximo es el que te resulta suave y no te ocasiona un enrojecimiento o algún efecto secundario.
Los mejores sensores son los que utilizan algún tipo de tecnología inteligente.
Hacen 2 cosas:
- Detectan el tono de piel (saben, en cada que te vayas a depilar si la piel es más o menos oscura)
- Ajustan (o te indican) qué nivel de energía debes utilizar para lograr el doble objetivo efectividad/suavidad.
La diferencia entre los sensores inteligentes es que unos te muestran qué niveles son factibles, y los otros ajustan directamente la energía de cada pulso, sin que tengas que hacer nada.
El ejemplo lo tienes entre las depiladoras de Philips Lumea, y las Braun Silk-Expert Pro 5.
El sensor SmartSkin de Philips Lumea es de consejo. Es como si le preguntas «¿qué ajustes me convienen?» Te los muestra, y te deja elegir. Puede que te muestre varios.
El de Braun es automático. Va ajustando la energía sin que tengas que hacer nada más. Sin embargo, no te da opción de elegir. En caso de que tengas mucha sensibilidad, tendrías que ajustar alguno de los modos suaves, donde se pierde efectividad.
¿Cuál de los 3 sensores de tono de piel es más seguro?
El sensor de tono de piel de bloqueo, te da un nivel de seguridad básico. Si te despistas, o te depilas una zona donde la piel es más morena, evita que el pulso de luz muy fuerte para tu piel, te produzca algún tipo de dolor o efecto secundario.
Este sensor lo tienen muchas depiladoras.
Un nivel de seguridad superior, te lo dan los sensores inteligentes.
La piel puede tener cambios de pigmentación, y es muy probable que, en una misma zona tengas distintos tonos de piel que requieren diferentes niveles de energía.
En teoría, el más ventajoso es el de Braun. Sin embargo, este no te deja elegir. La ventaja, tiene su contrapartida.
Philips Lumea te da varias opciones. Puedes seleccionar un nivel más alto o más bajo, dentro de los posibles. Si un día estás con la piel más sensible, no tienes por qué depilarte con el nivel de energía más alto.
Braun Silk-Expert Pro 5 es muy precisa. En teoría no debes sentir dolor, ya que dosifica con 10 niveles de energía. Según va cambiando el tono de piel, va ajustando la depiladora.
La suavidad del tratamiento no depende (solo) de ajustar el nivel de energía tu tono de piel
La tecnología de los sensores de las depiladoras de luz pulsada, por más avanzados que sean, tienen 2 limitaciones:
- No «miden» la sensibilidad de tu piel.
Hay personas que son más sensibles que otras a la luz pulsada. Es independiente del tono de piel. Es más subjetiva. - No tienen en cuentan la zona a depilar.
La sensibilidad de la piel depende de la zona. No es lo mismo depilar el vello facial, que si te depilas una pierna.
Para que el tratamiento sea suave, es importante que la depiladora se ajuste a tu sensibilidad.
La que mejor lo consigue es Philips Lumea. Por 2 motivos:
- Siempre tienes la última palabra.
El sensor se limita a indicarte los ajustes que te convienen. No es automático. Puedes variar dentro de las opciones que te indique. - Los accesorios tienen en cuenta las zonas más sensibles (axilas, bilkini, cara).
Los cabezales de Lumea (desde la S8000 Prestige) están calibrados. El cálculo de la energía final tiene en cuenta tu tono de piel, y también la zona que te estés depilando.
Braun Silk-Expert Pro 5 no duele. Es difícil encontrar opiniones de hombres o mujeres que le haya resultado molesta. Y ya sabes que puedes usar los modos suaves o extrasuaves en cualquier momento.
El último modelo de Philips Lumea, tiene la ventaja de que utiliza nuevas funciones en la App para personalizar el tratamiento. Puedes tomarte un selfie, y te muestra cómo es tu piel. Así vas a poder afinar más en el tratamiento, y que sea más suave, sin perder efectividad.

Los filtros (adicionales) de las depiladora de luz pulsada
Todas las depiladoras de luz pulsada tienen algún tipo de filtro UV integrado. La misión de este filtro es bloquear algunas longitudes de onda que podrían causar molestias.
Philips Lumea añade una segunda medida de seguridad cuando se trata de depilar el vello facial. El accesorio tiene un filtro UV rojo para que el tratamiento sea más suave.

Recuerda que la tecnología de los sensores no es «infalible». Con cualquier depiladora de luz pulsada hay que hacer una prueba de piel. La seguridad empieza por leerse de cabo a rabo el manual, seguir las instrucciones y preguntar cualquier duda, antes de comenzar el tratamiento.
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